


Este baluarte fue donado a finales de la Edad Media a un monasterio de cartujos fundado en Pacis Mariae (Mariefred).
Al llegar la Reforma el monasterio pasó a ser propiedad estatal, iniciándose en 1537 la construcción de un palacio bajo la dirección del maestro de obras Henrik von Köllen.
El Palacio se erigió a iniciativa de Gustavo Vasa como parte de un nuevo sistema nacional de defensa y en calidad de residencia oficial de este príncipe renacentista sueco. El amplio Salón Nacional, con sus pinturas en el techo y los retratos de cuerpo entero de Gustavo Vasa, en compañía de otros mandatarios europeos contemporáneos, ofrece una fiel idea del aspecto original de Gripsholm.

A lo largo del Período de Grandeza, Gripsholm sirvió de residencia de las reinas viudas Maria Eleonora y Hedvig Eleonora. Esta última mandó realizar sustanciales reformas y también ampliaciones, entre otras, la del Ala de la Reina.
Durante el reinado de Gustavo III, a finales del siglo XVIII, el palacio conoció un nuevo período de esplendor. Fue entonces que se ornamentó el exclusivo Teatro Real, ubicado en una de las torres renacentistas redondas del edificio palaciego. Se trata de uno de los teatros del siglo XVIII mejor conservados del continente.
De este tiempo data también el Salón Redondo de Gustavo III, una especie de equivalente al Salón Nacional de Gustavo Vasa. Dentro de esta estancia circular el visitante puede observar retratos de Gustavo III y de otros regentes coetáneos.

Todos los años, la Asociación de Amigos de Gripsholm costea “retratos de honor" de prestigiosos ciudadanos suecos para su inclusión en la colección del palacio.
En el lateral oeste del palacio se creó durante el siglo XVI un huerto, que albergaba la conocida como “cabaña de las especias". En 1581 se alzó un cenador con forma de torre.

Carl Hårleman presentó en torno a 1730 una propuesta de reforma del jardín al estilo rococó. Alrededor del nuevo jardín se levantó un muro de ladrillo revestido de planchas.

En el siglo XIX se desarrollaron los jardines de Slottsholmen y se extendió la red de senderos, rediseñándose ahora conforme a un patrón romántico.
En 1897 fue plantado en Hjorthagen, sobre un antiguo sembrado, el “gran" huerto de frutas. Originariamente se colocaron 3.600 árboles, lo que lo convertía por entonces en el cultivo de frutas más grande de Suecia.
Durante la Segunda Guerra Mundial se llegaron a recoger aquí entre 80 y 100 toneladas de manzanas al año. La última gran cosecha fue en 1970–71. Más tarde sería desmantelado al no considerarse ya rentables los cultivos.

Las plantaciones de Slottsholmen son en su mayor parte restos del ambicioso diseño de parque del siglo XIX.
Los jardines constituyen un frondoso marco del edificio palaciego e invitan a realizar agradables paseos.
Por toda la zona de palacio encontramos arriates y monogramas florales. En el lado oeste se sitúa una pequeña especiería, creada en 1993 en rememoración del Pacis Mariae de los cartujos.
Un huerto con unos 250 árboles frutales produce la materia prima del mosto de manzana que puede adquirirse en el palacio.

En torno a 1860, el rey Carlos XV mandó establecer Hjorthagen, una combinación de parque de recreo y granja.
En la actualidad se emplea toda la reserva como terreno de pasto para un centenar de gamos. Se trata de un área de paseo muy popular, tanto entre la población local como para los numerosos visitantes del Palacio de Gripsholm.
En este área, que cubre unas 60 hectáreas, hallamos diversos vestigios históricos, tales como un antiguo fortín, un camposanto, un emblema de una orden en hierro fundido, senderos antiguos y restos de edificaciones.