

El Palacio de Drottningholm está incluido en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Este palacio real, erigido en el siglo XVII, es el mejor conservado de Suecia y, al mismo tiempo, representativo de toda la arquitectura real de la época en Europa. Unido al exótico Pabellón Chino de recreo, al Teatro Real y a los magníficos jardines palaciegos, constituye un conjunto arquitectónico realmente excepcional.

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Tras ese devastador incendio, la reina viuda encargó al arquitecto Nikodemus Tessin, el Viejo, la construcción de un nuevo palacio (el actual), iniciándose las obras en 1662. El citado arquitecto diseñó una serie de interiores considerados entre los mejores del país dentro del barroco temprano. Se incluye aquí también la monumental escalinata, el salón Ehrenstrahl y, por supuesto, los aposentos regios de Hedvig Eleonora.

A la muerte en 1682 del arquitecto, su hijo, Nicodemus Tessin, el Joven, se encargó de completar la construcción del complejo palaciego. De esta época procede, por ejemplo, la Galería de Carlos XII.

En 1777, el Estado sueco adquirió Drottningholm y pasó a ser residencia del monarca Gustavo III. Siguiendo el modelo inglés, se creó entonces el extenso parque romántico que aún hoy rodean el palacio barroco y los jardines franceses.

Las esculturas de bronce, de principios del siglo XVII, fueron llevadas a Suecia como botín de guerra, yendo a parar más tarde al Parque de Drottningholm. Actualmente, las estatuas del parque han sido reemplazadas por reproducciones en bronce, ubicándose las piezas originales en el Museo de Vries. Este museo, que puede visitarse mediante reserva previa, posee la mayor colección del mundo de obras de Adriaen de Vries.

Al hacerse cargo el Estado sueco de Drottningholm se inició la catalogación de las colecciones del Pabellón Chino. La mayor parte de los objetos descritos en este inventario permanecen en su lugar original, lo que convierte a este edificio en uno de los ejemplos más auténticos de chinoisserie europea del siglo XVIII.
El Pabellón Chino puede visitarse libremente entre mayo y septiembre. La entrada incluye recorridos guiados, lo cual convierte la visita en una experiencia fuera de lo habitual.
Los arquitectos obtuvieron inspiración e ideas en los jardines reales recientemente establecidos en Francia, que seguían un ideal estricto, disciplinado y simétrico. El jardín barroco decayó durante el siglo XIX pero fue restaurado por el rey Gustavo Adolfo VI en los años 50 y 60 del siglo pasado.
En el centro del mismo encontramos la Fuente de Hércules, con figuras de bronce del escultor Adriaen de Vries. Todas las estatuas de bronce dentro del parque pertenecen a de Vries y arribaron al país como botín de guerra procedentes de Praga (en 1648) y Fredriksborg (1659), en Dinamarca.

Al tomar las riendas Gustavo III de Drottningholm, en 1777, se propuso expresar en él el nuevo ideal de parque procedente de Inglaterra, a partir de un concepto de paisaje natural. En 1780 se encomendó a Fredrik Magnus Piper, que había realizado estudios en Inglaterra, la creación de una estructura de estas características en la parte norte del jardín barroco. Incluye dos estanques con canales, isletas y elegantes puentes, amplias superficies de césped y árboles dispuestos en avenidas y bosquecillos. Por todo el parque hallamos serpenteantes senderos.

En la parte sur del jardín barroco y hacia el lago Mälaren se encuentra el prado de Kungsängen y un pequeño sistema de canales diseñado en el siglo XIX. El 30 de octubre de 1881, cada uno de los miembros de la familia de Óscar II, con el monarca a la cabeza, plantó un roble aquí. Gustavo Adolfo VI continuó con la tradición en 1973 y Carlos Gustavo XVI lo hizo en 1996.
En 1991, Drottningholm fue incluida en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, que reúne lugares de valor incalculable para la Humanidad. El Comité del Patrimonio Mundial lo motivó de la manera siguiente:
"El complejo palaciego de Drottningholm – con su palacio, teatro, Pabellón Chino y jardines reales – es el mejor ejemplo que hay en Suecia de palacio real del siglo XVIII y resulta al mismo tiempo representativo de toda la arquitectura real europea de la época, con Versalles como modelo y fuente de inspiración".